Fascitis Plantar y Espolón Calcáneo: ¿Qué son?

Una vez explicado todo lo anterior ahora dirás… ¿qué pinta aquí el espolón calcáneo?  Es cierto que el espolón en el calcáneo es otro tipo de talalgia, pero está más relacionado con la fascitis plantar de lo que piensas: cuando la fascia plantar sigue inflamada debido a sus estiramientos excesivos y continuados, ocurre una calcificación a nivel de la unión de la fascia plantar con el calcáneo en el talón. En resumen, el espolón calcáneo es una consecuencia de una larga evolución de la fascitis plantar.

El espolón calcáneo es una consecuencia de la fascitis plantar. El espolón calcáneo es la formación de una exóstosis ósea (crecimiento óseo en la superficie del hueso) a nivel de la inserción de la fascia en el calcáneo como consecuencia del estrés local mantenido en la zona. ¿Síntomas?, los mismos: ya hemos aclarado que es una consecuencia de la fascitis plantar. Otro punto importante: el espolón no duele sino la lesión que lo provoca, es decir, la fascitis plantar.

Una vez aclarado todo ello sigamos con el tema. Existen factores de riesgo, los cuáles hacen más probable que suframos esta lesión:

  • Factores en la anatomía: obesidad, pie plano o cavo, acortamiento del tendón de Aquiles.
  • Factores biomecánicos del pie: pronación excesiva del pie en el ciclo de la marcha, flexión dorsal limitada del tobillo, debilidad de los músculos intrínsecos del pie o debilidad de los músculos flexores del pie.
  • Factores medioambientales: superficies duras, la nueva moda de caminar o correr hacia atrás (barefoot), estar de pie en tiempos prolongados, uso de calzado inadecuado…

Teniendo en cuenta lo anterior, tenemos perfiles más propensos a padecer la fascitis plantar: runners, embarazadas, mujeres mayores de 40 años, trabajos que conlleven largos periodos de estar de pie…

En cuanto a su diagnóstico, la fascitis plantar solo puede diagnosticarse mediante un examen físico del pie y, para su confirmación, la realización de una ecografía. En cuanto al espolón calcáneo, solo puede identificarse mediante la realización de una radiografía.

Como tratamiento:

  • Reposo: es fundamental y un pilar básico de la recuperación. Su función es mejorar la inflamación de la fascia plantar.
  • Antiinflamatorios para aliviar el dolor.
  • Realización de plantillas para corregir los problemas biomecánicos que produzcan la lesión.
  • Estiramientos específicos.
  • En casos más severos infiltraciones.
  • Cirugía como último recurso.

Para ampliar información:

¿Explicaciones más sencillas? Consulta a continuación:

Y por último: ante cualquier duda, acude al podólogo.

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