Ampollas en los pies

Se trata de una pequeña acumulación de fluidos en las capas medias de la epidermis. Son lesiones frecuentes, sobre todo cuando se estrena calzado y en sujetos que realizan mucho ejercicio, como deportistas, sobre todo a comienzos de temporada.

El mecanismo de producción es la fricción entre la piel y el calzado, que lleva al extracto espinoso a perder la adherencia, a despegarse y a facilitar que la lisis celular ocasione la acumulación de líquidos in situ.

En el pie son muy frecuentes y aparecen principalmente en la región anterior del talón, en la zona próxima a la base del primer dedo y en los pulpejos.

Su tratamiento es distinto dependiendo de si la piel mantiene o no su integridad. El principio básico del tratamiento de las ampollas es procurar respetar la intefridad de la piel, ya que con ello se evita la entrada de microorganismos que infecten la lesión y alarguen el proceso, por lo que una ampolla sólo debe punzarse en determinadas condiciones.

El primer paso terapéutico consuste en la aplicación de agua helada sobre la zona durante 15 min, hasta determinar alguna otra medida específica.

Oclusión

El líquido estéril de la propia ampolla provoca oclusión en los tejidos y evita que aumente su acumulación, por lo que, al menos en teoría, esta oclusión facilita la rápida reepitelización de la zona de la ampolla. Si se punza y se elimina el contenido, se pierde este fenómeno natural y sigue fluyendo líquido al lugar, con lo que puede volver a llenarse.

Protección

Como complemento de la acción fisiológica, se debe evitar que el agente irritante sigue actuando, lo que puede hacerse colocando un fieltro adhesivo o materiales de ese tipo, como apósitos de los conocidos como segunda piel.

Con estas medidas, el propio organismo tiende a la solución del problema cuando el estrato dérmico permanece íntegro.

Evaluación del líquido ampolloso

Si hay falta de continuidad de la piel, el tratamiento tiende a evitar que se produzca el paso de gérmenes a planos más profundos a través de esa puerta de entrada. Se comienza por recortar periféricamente la piel ampollosa, aplicando a continuación una crema antibiótica y protegiendo como se indica en los puntos anteriores, o con apósitos tipo Primapore.

En los casos en que la piel permanezca íntegra y se quisiera proceder al drenaje del contenido ampolloso, se puede emplear una aguja con hilo estéril de los utilizados para suturar: se perfora la piel previa limpieza de la zona y se dejan dos cabos de seda de sutura para que a través de ellos el contenido fluya hacia el exterior, procediendo después a la protección, como se ha indicado anteriormente.

Algunos tratamientos, como la aspiración del líquido con jeringa y el relleno del espacio ampolloso con mercomina, se utilizan con cierta frecuencia.

Prevención

  • Mantener la piel en óptimas condiciones de hidratación.
  • Uso de dos calcetines, uno interior fino y otroexterno de lana gruesa.
  • Eliminar toda erregularidad del calzado y prestar atención a las costuras de medias y calcetines para que no coincidan con zonas de presión.
  • Utilizar fieltros adhesitvos o «segunda piel» en las zonas de presión.
  • Ajuste del calzado para evitar que pue y cazaldo adopten movimientos deferentes.
  • Realizar revisiones podológicas periódicas para asegurarse de la normalidad del pie, previniendo así puntos de roce o apoyos excesivos.
Ampolla en el primer dedo

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