El cuidado de los pies en el Camino de Santiago

El Camino de Santiago o Peregrinación de Santiago de Compostela es una peregrinación católica de origen medieval cuyo propósito es llegar a la tumba del apóstol Santiago, situada en la cripta de la catedral de Santiago de Compostela.

Ha sido, y es, la ruta más concurrida, más antigua y más celebrada del viejo continente. También hay que tener claro que dentro de poco llegará el buen tiempo primaveral y el Camino de Santiago es una de las actividades al aire libre que aumentan en estas fechas y donde los pies son los protagonistas. Por ello, el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía ha publicado un díptico donde recoge las principales recomendaciones para preparar los pies ante las marchas largas y cuidarlos durante y después de las mismas.

Las recomendaciones con las siguientes:

1. Antes de la marcha:

  • Entrenamiento previo en función de las etapas programadas.
  • Calzado adecuado (botas de montaña o trikking), suela flexible, acorde a la meteorología y al terreno.
  • Preparar un pequeño botiquín para prevenir o tratar posibles rozaduras o ampollas con material básico para curas estériles.
  • Corte de uñas según la forma de las mismas, procurando no meterse en las esquinas, ni dejar picos.
  • En caso de presentar helomas, hongos, exceso de sudoración… acuda al podólogo.

2. Justo antes de la salida:

  • Evitar lavar los pies con agua caliente antes de la ruta, ya que favorece la aparición de ampollas.
  • Ajuste correcto del calzado y los calcetines.
  • Si existe roce o ampollas de los días anteriores, proteger con apósitos adecuados y descargar con fieltros para evitar la presión en esa zona.
  • Hidratar los pies la noche anterior.

3. Durante la marcha:

  • Uso de calcetines y calzado habitual, No estrenar.
  • Caminar relajado con movimiento flexibles.
  • Pasos adecuados al patrón de marcha e inclinación del terreno.
  • Uso de bastones para tener más estabilidad.
  • Descansar 5 – 10 minutos cada hora.
  • Revisar los pies y ajustar calcetines, calzado y equipo.

4. Después de la marcha:

  • Lavado e inspección de los pies.
  • Secado minuciosos de los pies.
  • Aplicar crema hidratante y masajear los pies.
  • Elevación de los pies para favorecer el retorno venoso.
  • Realizar estiramientos de la musculatura del pie.
  • Usar chanclas en el albergue y la ducha.
  • EN CASO DE LESIONES TRATARLAS ADECUADAMENTE ACUDIENDO AL PODÓLOGO.

Fuentes:

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